Breve historia del Skatepark de Avilés


Interaction video realizado por Amar Hernández grabado entre 2007 y 2009 y presentado a finales del 2013.

¿Qué dirías que fue lo que más ha influenciado en ser quien eres?

En mi caso te diré que el skateboarding.

El proyecto del nuevo skatepark de Avilés me permitió devolver, de alguna manera, todo lo que esta cultura hizo por mi. “Ir al skatepark” está cambiando para bien la vida de muchas personas en mi ciudad natal. Estoy seguro.

Si buscas el origen primigenio del skate en la zona acércate a la playa de Salinas y pregunta a los surfers más mayores. Pero si quieres saber por qué Avilés es y siempre será skater pregunta por la U, el antiguo y derruido skatepark de Las Meanas, el tercero más antiguo de España. Pistas de futbol y baloncesto hoy tapan sus cimientos.

Una vez que desapareció, lograr la construcción de un nuevo skatepark era la responsabilidad de los skaters que pasamos más de media vida “ripando” Las Meanas. Y nuestra era también la responsabilidad de que ese nuevo skatepark fuera verdaderamente decente.

Lo primero que había que trabajar era a nivel político Así que creé una asociación: AVILESK8

Su finalidad era hacer saber al ayuntamiento que queríamos un nuevo skatepark y que lo más inteligente era delegar en nosotros su diseño y la supervisión de todos los procesos, incluida la construcción.

Gracias a esa visión, muchísima gente se involucró en llamar la atención del espectro político de la ciudad. Se organizaron proyecciones de documentales, conciertos, festivales, exposiciones, campeonatos de skate… por ser socio te regalábamos una camiseta de AVILESK8. Y como todo el mundo quería la camiseta, en un mes éramos cientos de socios. Todo el mundo nos conocía.

Gracias a ese trabajo de todos conseguimos reunirnos con alcaldes, concejales, periodistas, constructores, tiendas del sector, skaters, arquitectos, aparejadores… hicimos todo lo que entendimos necesario.

Tras un par de años a vueltas ya teníamos nuestro propio diseño y delegada la supervisión del proyecto, incluida en su fase de construcción. 1.500 metros cuadrados a un coste de una cuarta parte de lo que en realidad debería haber costado.

Ya lo sé, se le pueden sacar muchos defectos, pero si la lluvia respeta, siempre está lleno de skaters dándolo todo.