Bali

Gon y yo en la cima de Mont Catur.

Tengo que hablar de Bali.

Hablar para decirte que si en algún momento consideras que algo profundo debe cambiar en ti, busca como llegar a esa pequeña isla del océano Índico. No soy ningún místico, pero te diré que es un lugar donde se concentra un tipo de energía especial. Un lugar donde sus habitantes han recibido el encargo de que nunca se pierda.

Un sin fin de islas, un mundo entero y una visión del bien y el mal profundamente diferente, rodean Bali. Sencillamente es un lugar que no debería existir. Sus dioses merecen alta gratitud.

No pretendo hacer un blog de viajes. Recomendar este o aquel sitio. Tampoco contar todo aquello que me aconteció. Eso quedará guardado para siempre en mi espíritu y, espero, en el de aquellos con los que compartí esta experiencia.

A cambio estoy obligado a advertirte que si decides llevar tu ego hasta allí, te será de utilidad saber que Bali es el paraíso en la tierra donde los conflictos se resuelven con una sonrisa.